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alorar
la calidad de un alimento, sobre todo si es una especialidad de alta calidad,
como es el queso Idiazabal, no parece, en principio, tarea fácil.
El carácter subjetivo del gusto y la increíble delicadeza de los
sentidos que se ponen en juego podrían ser una barrera infranqueable a la hora
de calificar un queso.
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Sin embargo, los avances del análisis sensorial y el esfuerzo
realizado por definir los parámetros de lo que pudiéramos llamar un queso
ideal, permiten obtener resultados satisfactorios.
Ahora es posible comparar, con gran dosis de objetividad, dos quesos
diferentes,
o tratar de medir con rigor esa calidad con relación a aquel queso
que tanto nos gustó en su día y que la memoria ha convertido en referencia
obligada.
Con este pequeño Manual, queremos que ustedes no sólo se aficionen
al Idiazabal sino que se conviertan en expertos, en entendidos, que no sólo
saben lo que les gusta y lo que rechazan, sino que son capaces de ponerle una
razón a los cómos y los porqués, para convertir el simple placer en
conocimiento, o para hacer del conocimiento un placer.
Queremos además que comprendan la apuesta que realizan nuestros
pastores en su trabajo del día a día por seguir manteniendo unas costumbres
milenarias de respeto por el medio natural y prolongar en el tiempo la
tradición de elaboración de nuestros quesos, hasta poder ofrecerles en pleno
siglo XXI un producto de contrastada calidad y, a su vez, coherente con lo que
somos, con lo que siempre hemos sido.

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